16/12/2008

EE.UU El Estado salvador

Article de Rodrigo Montoya Rojas
Publicat al diari La República
Lima, 6 de desembre de 2008

 

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EE.UU.   EL ESTADO SALVADOR
Rodrigo Montoya Rojas

Desde San Diego, California. Mientras Obama prepara su equipo de gobierno para el 20 de enero, con la esperada confirmación de la señora  Hillary Clinton en el puesto clave de relaciones exteriores, la crisis de la economía norteamericana y del mundo capitalista continúa. Sin el apoyo del Estado la quiebra habría sido inevitable. A los setecientos mil millones de dólares ya acordados, habría que agregar mucho más. Obama sostiene que las empresas ya recibieron del Estado alrededor de un trillón de dólares (un millón de millones de dólares). Dicen los especialistas en el tema que no será suficiente. Mientras tanto, para evitar su bancarrota los tres grandes de la industria del automóvil -General Motors, Ford y Chrysler- piden que el Estado les dé  34 mil millones de dólares, 9 mil más que hace un mes. Ante el rechazo de  su primera solicitud la General Motors promete que se trataría sólo de un préstamo, sin decir cuándo y cómo lo pagarían. Es probable es que reciban ese dinero. En noviembre, los grandes ejecutivos del automóvil fueron de Detroit a Washington en sus aviones privados. Hace cuatro días, lo hicieron en sus automóviles, dando muestras de una aparente humildad. Prometen que ya no tendrán grandes gollerías con sus sueldos en millones de dólares, y anuncian, al mismo tiempo, que despedirán a miles de empleados y obreros para recuperar su competitividad.
El malvado Estado, se ha convertido, por el momento en salvador de las grandes empresas en quiebra. ¿Hasta cuándo? Se trata de un enorme sapo que los ideólogos del capitalismo puro y salvaje deben comer con la mayor de las vergüenzas.
No hay imperio ni señores eternos. En la historia hemos visto caer a los grandes, uno a uno: griegos, romanos, turcos, españoles, ingleses, alemanes. Desde la llamada periferie conocemos bien lo que ocurre en las grandes capitales del poder en el mundo. Por el contrario, en los países dominantes quienes gobiernan están acostumbrados a verse siempre el ombligo y por eso es que los presidentes norteamericanos confundan  los países del llamado tercer mundo. Aquí los medios de comunicación manipulan la información con medias verdades y grandes silencios por una razón muy simple: defienden con toda naturalidad los intereses de las grandes empresas que pagan sus avisos, sin los cuales no existirían. Si sólo leyéramos el New York Times no entenderíamos lo que ocurre en Estados Unidos y el mundo. El margen de autonomía de los medios existe pero es muy pequeño. Más allá de los medios masivos, en el espacio académico existe y se multiplica un pensamiento crítico que cuestiona a fondo las guerras de Estados Unidos, su política exterior y el extraordinario beneficio de las grandes empresas multinacionales. La victoria de Obama podría deberse también a ese pensamiento alternativo aunque se tiene plena conciencia de que el partido demócrata tiene muy serias limitaciones para cambiar el país.